Hoy recuperamos en PqHdM ‘La muerte del Roxu’, uno de los poemas más descarnados de la lírica social, para conmemorar el 121 aniversario del nacimiento de su autor: el poeta argentino Raúl González Tuñón.
En estos versos, el bardo de las causas perdidas rinde tributo a la figura del minero asturiano y a la resistencia popular, uniendo para siempre la memoria de los barrios de Buenos Aires (Argentina) con la verde tierra obrera de Asturias (España) y el pulso histórico de las calles de Madrid (España).
La muerte del Roxu | Raúl González Tuñón
A León Felipe
Sobre riachuelos de sangre
y cadáveres desiertos
voy a hablar con los soldados
porque son hermanos nuestros.
Entre ventanas cerradas
entre sótanos despiertos,
entre grillos calcinados,
entre pájaros resecos,
entre coágulos de lágrimas,
entre encajonados vientos,
voy a hablar con los soldados
porque son hermanos nuestros.
Sobre lunas mancilladas,
sobre reventados pechos,
sobre tibias cucarachas,
sobre serpientes de acero,
sobre pinos lastimados,
sobre mutilados sexos,
voy a hablar con los soldados
porque son hermanos nuestros.
El «Roxu» llegó al cuartel
más de fervor que de hueso,
azules ojos celtíberos
y canciones de los puertos.
Resabios de un viaje a América,
oh, corazón desenvuelto.
Color perdido en la mina
y recobrado en el fuego.
El «Roxu» llegó al cuartel
y ocho fusiles pusieron
ocho condecoraciones
de sangre sobre su pecho.
La sangre cayó a la tierra
de la cuenca de su pecho.
La tierra se fecundó
con la sangre del minero.
Como era tierra de Asturias
entre sus granos nacieron
miles de puños cerrados
y corazones abiertos.
Raúl González Tuñón
(Buenos Aires [Argentina], 29 de marzo de 1905 – Ibidem, 14 de agosto de 1974)
Raúl González Tuñón: el poeta de las causas perdidas y los barrios bajos
Nacido en Buenos Aires (Argentina) hace hoy 121 años, Raúl González Tuñón fue mucho más que un escritor: fue el bardo de la calle, el puerto y la barricada. Su pluma, cargada de una lírica tan cruda como hermosa, se convirtió en el puente definitivo entre la vanguardia porteña y el compromiso social español.
Viajero incansable y cronista de lo cotidiano, Tuñón recaló en el Madrid de los años 30 del siglo XX, donde fraguó amistades inquebrantables con Pablo Neruda y Miguel Hernández. Además, durante la contienda civil, sus versos no se quedaron en los salones: bajaron al barro de las trincheras para dar voz a quienes no la tenían.
Su obra, donde destaca el mítico ‘La rosa blindada: homenaje a la insurrección de Asturias y otros poemas revolucionarios’ (Federación Gráfica Bonaerense, Buenos Aires, 1936) —poemario donde se incluye ‘La muerte del Roxu’—. Y todavía hoy sigue siendo un refugio para quienes creen que la poesía es, ante todo, una herramienta de resistencia y de verdad.
La poesía de Raúl González Tuñón siempre ha tenido esa capacidad de hacernos ver la vida ‘color de rosa’ o de recordarnos la crudeza de la barricada. ¿Qué otros versos de este bardo de las causas perdidas te han marcado a lo largo de los años? Te leemos en los comentarios.





