Si preguntamos a cualquier madrileño por una estación fantasma, la respuesta automática será Chamberí. Sin embargo, bajo el asfalto de la calle de Alcalá existe otro lugar congelado en el tiempo que nunca llegó a aparecer en los planos oficiales: la estación de la Aduana.
Este rincón invisible, esta desconocida estación fantasma, se encuentra en la Línea 2 de Metro de Madrid. Justo en el tramo que separa las estaciones de Sol y Sevilla. No es una leyenda urbana: es un vestigio físico de la planificación de los años 20 que los viajeros más observadores pueden ‘cazar’ cada día desde las ventanillas del vagón.
Esta estación fantasma —que nunca existió, al contrario que Chamberí— es un recordatorio de que, bajo nuestros pies, Madrid guarda secretos que no siempre salen en las guías turísticas.
Cómo ver la estación fantasma de Aduana desde el tren
Para descubrir esta otra estación fantasma de Madrid, hay que seguir un pequeño ritual:
- El trayecto: debes viajar en la Línea 2 en sentido Las Rosas.
- La ubicación: sitúate en el lado derecho del vagón una vez que el tren abandone la estación de Sol.
- El momento: tras unos segundos de oscuridad total, verás que el túnel se ensancha de repente y las paredes se alejan.
Así, durante un breve instante, la iluminación del túnel revela el espacio donde deberían haber estado los viajeros.
El andén que nunca recibió pasajeros
Cuando se diseñó la ampliación del suburbano hacia Ventas, se proyectó una parada que diera servicio al edificio de la antigua Real Casa de la Aduana —hoy y ya entonces Ministerio de Hacienda—. El túnel se llegó a ensanchar, pero el proyecto se detuvo por 2 motivos principales:
- La cercanía entre estaciones: la distancia con la estación de Sevilla era tan corta que el tren no llegaría a alcanzar velocidad antes de frenar de nuevo.
- El recelo institucional: a la inviabilidad técnica se sumó la oposición del Ministerio de Hacienda. Por razones de seguridad, no veían con buenos ojos tener un trasiego constante de ciudadanos y un acceso directo al subsuelo justo bajo sus cimientos.
Ante este escenario, se decidió clausurar el espacio antes de su inauguración. Y se dejó un hueco vacío que hoy sirve de reserva técnica y pozo de ventilación.
¿Conocías este secreto subterráneo de Madrid? Si alguna vez la has ‘cazado’ desde el vagón, ¡cuéntanos tu experiencia en los comentarios! Y si no, la próxima vez que viajes en la Línea 2, abre bien los ojos…




