La ciudad de Madrid es un mapa de piedra y bronce que recuerda lo sucedido aquel lunes de primavera de 1808. Los monumentos al 2 de mayo de 1808 no son solo estatuas: son los hitos de un pueblo que decidió no pedir permiso para defender su libertad.
Así, a través de sus plazas y paseos, estos monumentos al 2 de mayo de 1808 articulan un itinerario de la memoria que nos permite entender cómo el sacrificio de unos ciudadanos anónimos terminó por definir el carácter de los barrios que hoy recorremos.
Desde el epicentro de la rebelión en el antiguo parque de artillería de Monteleón hasta los lugares de ejecución en el paseo del Prado y la montaña del Príncipe Pío, cada rincón guarda una historia de resistencia que sigue viva en el nomenclátor y en el pulso diario de la capital.
¡Gloria por siempre a los héroes y heroínas del pueblo de Madrid que se enfrentaron a los franceses en aquel emblemático y recordado 2 de mayo de 1808!
Monumentos al 2 de mayo de 1808 en Madrid: un paseo por el recuerdo de los héroes
Los monumentos al 2 de mayo de 1808 que recuerdan en Madrid a los héroes y heroínas de aquel glorioso y popular día son los siguientes:
- arco de Monteleón y monumento a Daoíz y Velarde, en la plaza del Dos de Mayo;
- las sencillas placas del Ayuntamiento de Madrid a 3 heroínas de aquel día, en la plaza de 2 de mayo, la calle de San andrés y la calle de Velarde;
- estatua de Jacinto Ruiz, teniente de infantería, en la plaza del Rey;
- obelisco a los héroes del 2 de mayo, en la plaza de la Lealtad;
- monumento al pueblo del 2 de mayo de 1808, en la plaza de España;
- cementerio de la Florida, en la calle de Francisco y Jacinto Alcántara del parque del Oeste; y
- las 2 placas de 1908 a los héroes populares del 2 de mayo del Círculo de Bellas Artes, en Sol y Bailén.
El arco de Monteleón y el monumento a Daoíz y Velarde
Situado en la plaza del Dos de Mayo, este conjunto es el símbolo de la desobediencia militar en favor del pueblo. El arco de piedra es la entrada original al antiguo parque de artillería de Monteleón que defendieron los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde.
Y bajo el mismo, el grupo escultórico de mármol de Antonio Solá muestra a ambos héroes en una actitud heroica, capturando el momento en que decidieron entregar las armas a los civiles para combatir a las tropas napoleónicas.
Sin embargo, resulta doloroso ver cómo este conjunto escultórico, que debería ser la joya de la corona del barrio de Maravillas, sufre el azote del vandalismo y la falta de mantenimiento institucional. Los capitanes Daoíz y Velarde, que se enfrentaron al ejército más poderoso de su tiempo, llevan años ‘derrotados’ por la desidia municipal: les faltan sus espadas.
Lo que en origen era un bronce que simbolizaba la defensa del parque de artillería, hoy son manos vacías que apuntan a la nada. A este expolio de sus armas se suma el deterioro del mármol, las pintadas recurrentes y la erosión de una piedra que parece gritar pidiendo una restauración integral.
Es una metáfora triste: el Madrid que presume de su historia el 2 de mayo es el mismo que permite que sus monumentos más icónicos luzcan mutilados ante la mirada de vecinos, turistas y cuantos visitan la plaza.
Las placas a 3 heroínas del 2 de mayo de 1808
Para equilibrar el relato, el Ayuntamiento de Madrid instaló 3 sencillas placas que honran la memoria de 3 de las mujeres que participaron en la defensa:
- una a Benita Pastrana, en la calle de San Andrés, que cierra por el este la propia plaza del Dos de Mayo,
- otra a Manuela Malasaña, en la calle de San Andrés, y
- la tercera a Clara del Rey, en la calle de Velarde.
Es el reconocimiento necesario a la resistencia civil femenina. Por cierto, la placa de Manuela Malasaña dice que ‘fue fusilada’, un hecho que se desconoce, pues su muerte es un misterio todavía.
Además, estas placas forman parte del plan municipal ‘Memoria de Madrid’, que señaliza lugares históricos vinculados a personajes ilustres o eventos clave.
Estatua de Jacinto Ruiz, teniente de infantería
En la plaza del Rey, frente a la Casa de las Siete Chimeneas, se encuentra la estatua de este teniente de infantería. Es un acto de justicia histórica, ya que Jacinto Ruiz fue el tercer oficial que se unió a la defensa de Monteleón.
Aunque herido en el combate, a diferencia de lo que se suele creer, no falleció el mismo día del levantamiento. A pesar de sus graves heridas, logró salir de Madrid y continuó la lucha contra los franceses hasta su muerte en Trujillo (Cáceres) en marzo de 1809, víctima de las secuelas de aquellos combates y del agotamiento de la campaña.
Obelisco a los Héroes del 2 de Mayo
Ubicado en la plaza de la Lealtad, este obelisco se erige sobre el mismo terreno donde el general Murat ordenó ejecutar a numerosos madrileños el 3 de mayo. Es un monumento de una solemnidad extrema que custodia una llama eterna en recuerdo de todos los que dieron su vida por el país.
En él descansan los restos de los capitanes de artillería Luis Daoíz y Pedro Velarde y del teniente de infantería Jacinto Ruiz.
Desde noviembre de 1985 se denomina ‘Monumento a los Caídos por España’.
Monumento Al Pueblo del 2 de mayo de 1808
Esta obra de Aniceto Marinas en la plaza de España es pura energía. Inaugurada para el centenario en 1908, representa la lucha desesperada de los madrileños anónimos. A diferencia de las estatuas militares, aquí se ve la furia de los ciudadanos que, sin formación técnica pero con un valor inmenso, se enfrentaron en calles y plazas a mamelucos. dragones, húsares, guardia imperial…
Es la gran desconocida, así que tú no te la pierdas.
Cementerio de la Florida
Se encuentra en el parque del Oeste, en concreto en la calle de Francisco y Jacinto Alcántara. Es el rincón más auténtico de este recorrido: un pequeño recinto al lado de las vías ferroviarias donde reposan los restos de los 43 patriotas fusilados en la montaña del Príncipe Pío.
Es el escenario real que inspiró a Francisco de Goya para sus famosos lienzos de los fusilamientos.
Aunque, de forma habitual, solo abre cada 2 de mayo.
Las placas A los Héroes Populares del 2 de mayo de 1808 del Círculo de Bellas Artes
Este es el punto crítico de nuestro paseo. Es fundamental detenerse en un detalle que delata la falta de rigor institucional en la señalética de la ciudad. Existen 2 placas idénticas instaladas con motivo del centenario de aquel heroico día:
- una se encuentra en la fachada de la Real Casa de Correos, en la puerta del Sol, y
- la otra en la calle de Bailén, junto al Palacio Real.
Lo asombroso —y lo que ‘no puede ser’— es que en una se afirma que en ese punto se produjo el ‘primer combate’ (en la de Sol) y en la otra que allí se inició la protesta contra las tropas francesas (en la de Bailén). Como la historia no permite la ubicuidad, estas placas de mármol inducen el equívoco. Una prueba de que, a veces, la memoria oficial se escribe con más prisas que precisión.
Ya que es físicamente imposible que el primer choque —que es igual que el inicio de la protesta— ocurriera en 2 sitios distintos a la vez, estas placas quedan como un curioso testimonio de las equivocaciones de algunas placas madrileñas.
Si te estás preguntando ¿dónde fue aquel primer combate?… Fue junto al Palacio Real a primeras horas de la mañana. Fue allí donde la chispa prendió primero antes de extenderse al resto de la ciudad.
Y tú, cuando paseas por estas plazas, ¿te habías fijado en las manos vacías de Daoíz y Velarde o en el error de las placas del ‘primer combate’? Madrid está llena de estas pequeñas historias invisibles que a veces pasan desapercibidas. Me encantaría leer tus impresiones: ¿crees que la ciudad cuida lo suficiente la memoria de aquel día o nos hemos quedado solo en la celebración institucional? ¡Cuéntamelo en los comentarios!





