La España invertebrada del ayer es el mañana | Juan Miguel Hernanz Hernanz | © Madrización, 2020 | José Ortega y Gasset

La España invertebrada del ayer es el mañana

José Ortega y Gasset | © Madrización, 2020

En su ensayo ‘La España invertebrada’, decía José Ortega y Gasset que «Toda nación es la expresión de un gran proceso de incorporación». Según Theodor Mommsen, en eso consiste la historia de Roma y, a juicio de Ortega, también la de Castilla.

Sin embargo, la historia de una nación no es tan solo la de su período ascendente o de totalización, el tiempo de las incorporaciones. Ya que debe de comprender también la historia de su decadencia o de su dispersión, el tiempo de la desintegración.

El estado español es un amasijo de pueblos invadidos que han sabido invadir, pero siempre como mercenarios. Así, la guerra civil española más reciente atrajo a periodistas de todo el mundo por considerarla la última guerra romántica. Aunque ya iba con retraso, pues el Romanticismo terminó 100 años antes.

Y siguiendo con ese paralelismo nos encontraríamos ahora en la Edad de Plata, pero no cultural sino del narcotráfico y la corrupción.

Por otro lado, llevar 40 años de mi vida preparándome para cumplir mis sueños no me deprime, me decepciona profundamente. Y me produce vergüenza ver como la sociedad contemporánea prefiera la plata a saber la verdad.

Moriré soñando, pero con la seguridad de ser fiel a lo que siempre he querido: ser único.

Sólo estos párrafos supondrían que cualquier periodista de la prensa de España pudiese quedar sin financiación. De hecho yo sin ser periodista, pero estudiando comunicación social, ya percibo en las instituciones el rechazo hacia el pensamiento libre. No quieren periodistas o comunicólogos. quieren buenos redactores y bien mandados.

La España invertebrada del ayer es el mañana

Este país (España) ha conseguido gracias a su invertebración en la social que los grupos de más de 3 personas generen información falseada, basada en la hipocresía y el postureo.

No, no me resigno a asumir que vivimos en un país que como sociedad no sabe lo que tiene que hacer. Y que necesita una referencia vertebral que le diga lo que tiene que hacer. Además, si algo falla la responsabilidad, es de los individuos. ¡Es siniestro!

Y mientras tanto, todos esperando el pago del ERTE o de la nómina sin salir de casa, soñando con las vacaciones, aunque sean en otoño. Sin replantearse nada. Aplaudiendo a los sanitarios a las 8 de la tarde con religiosidad marcial y fingiendo un buen rollito vecinal. Aunque cuando las autoridades nos digan que nos lavemos las manos a esa hora, en lugar de aplaudir, se disipará como se han disipado en estos meses las decenas de
miles de coca-colas de 2 litros que habrá en las barras de los bares que permanecen cerrados en España.

Imagina (sólo es una suposición) que en un cierto tiempo se descubre que el virus no era tan virulento y que  detrás de él había una organización mundial que conspiraba para desarrollar un plan. Imagina que se descubre que las pruebas y los partes de defunción eran falsos, que hubo miles de negligencias médicas, eugenesia, asesinatos y mentiras. ¿Cómo van a responder aquellos que hasta ahora siguen a rajatabla el discurso oficial
e incluso increpan y responsabilizan a sus iguales?

Todo se llena de noticias falsas, pero la información oficial cambia de criterio en segundos. Un cambio de criterio no es una ‘fake’. Es una delegación en el pensamiento dominante de una acción y eso, señorías, es un peligro para las democracias y para las minorías.

El fascismo se contagia como un virus

Cuando una población generaliza en un colectivo con pensamiento dominante y este empieza a asumir de forma inconsciente un error, siempre busca un chivo expiatorio en el que delegar su culpa. Por fortuna no en todas las culturas sociales, pero si en las culturas monoteístas como casi todo Occidente. Y siempre suele ser el más fácil de culpabilizar, el más débil. Ahí está el peligro. El fascismo no es exclusivamente una ideología política es un estado que se contagia como un virus.

Además, el fascismo no lo proyecta en exclusiva un líder o un partido. El fascismo está potenciado por el inconsciente de la masa que apoya y señala al diferente o al que culpa de sus desgracias sociales. Simplemente con esta afirmación ya podemos ser conscientes de la importancia del pensamiento libre y personal, de la reflexión y del cuestionarse las cosas.

Otro aspecto del que vengo hablando con asiduidad es sobre los criterios, vislumbrando una crisis profunda de estos. Un criterio es una norma que regula un hecho, una decisión, un sesgo que agrupa una decisión. Definir un criterio es algo tremendamente complicado. Ya que tiene que tener en cuenta todas las posibles variables predictivas y que cualquier asunto germinado por esas variables esté contemplado por él.

Cuando se cometen errores en los criterios y se modifican de forma continua se produce una invalidez del marcador de los mismos, pues se da por hecho que todos los criterios pueden ser revisables. De hecho, los criterios de por sí, no tienen por qué ser estáticos, pero muchas de las injusticias sociales nacen de esta carencia. Las sociedades se vuelven más injustas ante la crisis de criterios.

No caigamos una vez más en los errores de la historia. Todos, todos tenemos una probabilidad mucho más alta de caer en el fascismo que de contraer el COVID. Por favor, reflexiona, contrasta, infórmate y piensa por ti mismo. Las crisis de criterios se solucionan teniendo tu propio criterio.

‘La España invertebrada del ayer es el mañana’ | Juan Miguel Hernanz Hernanz | © Madrización, 2020



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