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Los hechos de la historia | Menéndez Pidal

Los hechos de la historia | Ramón Menéndez Pidal
Los hechos de la historia | Ramón Menéndez Pidal

Los hechos de la historia no se repiten, pero el hombre que realiza la historia es siempre el mismo

Ramón Menéndez Pidal

(La Coruña, Galicia, España, 3 de marzo de 1869 – Madrid, España, 14 de noviembre de 1968)

Historiador y filólogo, introductor en España de la filología científica

Los hechos de la historia | Menéndez Pidal

Nacido en Galicia en el seno de una familia ultracatólica, se apartó muy pronto de los hábitos intelectuales de su época, rehuyó el campo de la política y abandonó incluso la práctica de asistir a tertulias ilustradas o a reuniones en cafés. Además, sus modelos no fueron los hombres de letras que brillaban en España (políticos, letrados, polígrafos, columnistas o literatos), sino los filólogos extranjeros.

Así, su aspiración temprana fue introducir  la investigación con rigor científico sobre la literatura, la lengua y la historia, nacionales o comparadas. Y que el método histórico-comparativo había hecho florecer en la germanística y en la romanística de la Europa Central. Además se interesó por el estudio documentado de los orígenes de la nación española y de la lengua y la literatura españolas. Conforme a las preocupaciones dominantes en la ‘Europa de las naciones’. Y ello le llevó a hacer de la Edad Media la época privilegiada en sus estudios.

Asimismo, su intelectualismo racionalista le hizo rechazar las orientaciones políticas ultraconservadoras de sus familiares. Así como alejarse del catolicismo fervoroso de su madre y hermanos. Y aún de la creencia en un creador de la naturaleza fabricado a imagen y semejanza del hombre. No obstante, conservó cierta admiración por el legado cultural de las 3 religiones monoteístas, Y también una especial preferencia por la civilización cristiana.

Su reorientación liberal (en el sentido decimonónico de este adjetivo) le llevó a empatizar con los pedagogos laicos de la Institución Libre de Enseñanza. Y eso posibilitó que se sintiera atraído por la personalidad de la madrileña María Goyri. Filóloga, pedagoga y una mujer poco común en la sociedad española de entonces. Así como una de las primeras licenciadas en Filosofía y Letras en España.

La creación de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), en 1907, abrió nuevos horizontes a la actividad de Menéndez Pidal. Sobre todo a partir de 1910 con la creación del Centro de Estudios Históricos (CEH), que dirigió durante 26 años.

Dictadura

En los años que siguieron a 1924, la crisis de la dictadura de Primo de Rivera, el consenso de la intelectualidad española en que ‘Delenda est Monarchia’ y el advenimiento súbito de la República le hicieron abandonar el principio institucionista de que la reforma cultural de España era preciso hacerla desde un aséptico apoliticismo.

Fue director de la Real Academia Española (RAE) desde 1926.

República

Su colaboración con los gobiernos republicanos en la realización de un programa científico-cultural-pedagógico continuó hasta el otoño de 1936, avanzada la Guerra Civil. Ya que participó, aunque intentando moderarla en algunos aspectos, en la drástica reforma de las Academias y de la JAE. En diciembre de 1936, con la anuencia del Gobierno de la República y la protección del comunista Quinto Regimiento, salió de Madrid y fue a impartir cursillos y cursos a Burdeos, La Habana y Nueva York. Mientras, preparaba y escribía su Historia de la Lengua.

En octubre de 1937 recibió la orden de reintegrarse a la dirección del CEH. Aunque, al desobedecerla, fue destituido. Rota su fidelidad a la República y acusado, a la vez, en Burgos, por el gobierno de los ‘nacionales’, de haber sido uno de los causantes del anterior triunfo de la llamada ‘anti-España’, se trasladó a París a investigar en La Sorbonne.

Nueva dictadura

Tras la instauración de la dictadura franquista, se le autorizó a regresar a España en julio de 1939, Sin embargo, enseguida fue consciente de que la nueva dictadura se proponía erradicar, no ya cualquier ideología de izquierdas, sino también liberal o heredera de la Ilustración. Además, considerada la continuidad de su dirección de la RAE indeseable, se apartó del todo de la corporación. Asimismo, tuvo que abandonar los proyectos que exigían trabajo en equipo o financiación.. Ya que fueron desmantelados el CEH y la JAE y embargados sus fondos y materiales de trabajo. Además, sus colaboradores estaban muertos, presos, exilados o depurados. Y él mismo, a un proceso de responsabilidades políticas.

Así que se centró en elaborar él solo, en su casa de El Olivar de Chamartín, 3 historias: la de la Lengua, la de la Épica y la del Romancero. Gracias a que los fondos de su archivo-biblioteca habían sido protegidos por la biblioteca de la universidad de Oxford, la embajada de México y el archivo del Gobierno republicano de Valencia.

La integración paulatina de la España franquista en el bloque de naciones liderado por Estados Unidos propició su vuelta a la presidencia de la RAE en 1948. Aunque los intentos de sectores gubernamentales aperturistas de proporcionarle medios para volver a dirigir trabajos que exigían colaboradores fracasaron ante los repetidos ataques de los defensores de un maximalismo nacional-católico.

En esta frase, Menéndez Pidal afirma que «Los hechos de la historia no se repiten, pero el hombre que realiza la historia es siempre el mismo».

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