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España está viviendo a merced de un poder | Rafael del Riego

España está viviendo a merced de un poder arbitrario | Rafael del Riego
España está viviendo a merced de un poder arbitrario | Rafael del Riego

España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la nación

Rafael del Riego

[Tuña, (Asturias, España), 7 de abril de 1784 – Madrid (España), 7 de noviembre de 1823]

Militar, político y revolucionario liberal radical

España está viviendo a merced de un poder | Rafael del Riego

En 1820, el teniente coronel Rafael del Riego y Flórez, tras el arresto del general Evaristo San Miguel y otros militares de alto rango, encabezó el pronunciamiento que lleva su nombre. Así, el Pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla) puso fin al absolutismo de Fernando VII y dio paso a un régimen constitucional en España.

Asimismo, Riego dio nombre al famoso himno decimonónico conocido como Himno de Riego. Aunque en realidad fue compuesto por general Evaristo San Miguel. Adoptado por los liberales durante la monarquía constitucional, fue el himno oficioso de la Segunda República Española.

El ya general Rafael del Riego murió ahorcado en la plaza de la Cebada de Madrid. Aunque no se llevó a cabo la descuartización a la que también había sido condenado. Y ello tras la restauración del absolutismo fernandino que puso fin al Trienio Liberal (1820-1823), gracias al contingente invasor francés conocido como ‘Los cien mil hijos de San Luis’.

Así, la trágica figura de Rafael del Riego encarna las ilusiones, flaquezas y contradicciones de la España de su época. Y también en la de nuestros días, como podemos comprobar en la frase del domingo en Pongamos que Hablo de Madrid | La Revista de Madrid:

«España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la nación».

Rafael del Riego: un personaje controvertido

En ‘El Terror de 1824’, Benito Pérez Galdós —siguiendo a Alcalá Galiano— recreó las últimas horas de este «mediano militar y pésimo político». El autor de los Episodios Nacionales lo presenta como un hombre patético y abatido, sin decoro ni grandeza, que a última hora se retractó de sus convicciones políticas para regocijo de los absolutistas.

No obstante, Miguel de Unamuno deploró la ignominiosa y lamentable muerte de Rafael del Riego. Ya que, a su juicio, contribuyó sobre todo a ennegrecer aún más la ya de por sí tenebrosa figura de Fernando VII. Pues la posteridad ha sido, en verdad, más benévola con el militar liberal que con el monarca absolutista.

La rehabilitación legal de Rafael del Riego comenzó siendo Juan Álvarez Mendizábal, el gran prohombre de los progresistas, presidente del Consejo de Ministros. Tras declararlo víctima inocente del fanatismo, por Real Decreto de 21 de octubre de 1835, la Reina Gobernadora le restableció «en su buen nombre, fama y memoria».

Así se dio el primer paso para su rehabilitación definitiva, para la incorporación de Rafael del Riego al imaginario simbólico de la izquierda política. Y, poco a poco, la memoria de su vida real se transmutó en las notas musicales de la melodía que lleva su nombre. Alegre, saltarín y callejero, como lo calificó Pío Baroja, el Himno de Riego acabó siendo el himno oficioso de los republicanos españoles. Aunque con su letra original cambiada por otra más chabacana y ofensiva.

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