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Una ausencia de libertad | Herbert Marcuse | PqHdM 2026

Una ausencia de libertad | Herbert Marcuse

El filósofo de la Escuela de Fráncfort desentrañó los mecanismos sutiles del progreso técnico que adormecen el pensamiento crítico a cambio de bienestar material, todavía hoy...

«Una ausencia de libertad cómoda, suave, razonable y democrática, señal del progreso técnico, prevalece en la civilización industrial avanzada»

Herbert Marcuse

(Berlín [Reino de Prusia, hoy Alemania], 19 de julio de 1898 – Starnberg [Alemania], 29 de julio de 1979)

Filósofo, sociólogo y político teórico

Una ausencia de libertad | Herbert Marcuse

Herbert Marcuse fue un filósofo, sociólogo y teórico político germano-estadounidense, figura clave de la Escuela de Fráncfort y uno de los pensadores más influyentes del siglo xx.

Su análisis crítico de la sociedad capitalista avanzada y del consumismo caló hondo en los movimientos sociales de los años 60. Así se convirtió en uno de los referentes intelectuales del Mayo del 68 en París (Francia). Además, a través de obras esenciales como ‘El hombre unidimensional’, Marcuse desentrañó los sutiles mecanismos de control de la sociedad industrial. Una sociedad donde la tecnología y el confort se utilizan para neutralizar el pensamiento crítico.

Hoy, en su 228 aniversario, recordamos al filósofo germano-estadounidense Herbert Marcuse en la frase del domingo de Pongamos que Hablo de Madrid | La Revista de Madrid con una frase suya muy mordaz, acertada y todavía de actualidad:

«Una ausencia de libertad cómoda, suave, razonable y democrática, señal del progreso técnico, prevalece en la civilización industrial avanzada».

La vigencia de una jaula confortable

La lucidez de Marcuse asusta por su precisión en pleno siglo XXI. Cuando el filósofo formuló esta advertencia, el mundo se asombraba ante la expansión de los electrodomésticos y la televisión de masas. Ahora, en plena era digital, esa «ausencia de libertad cómoda, suave, razonable y democrática» se ha perfeccionado de forma asombrosa. Y gracias a los algoritmos de recomendación, las redes sociales y la gratificación instantánea a golpe de clic.

El progreso técnico nos ha provisto de un bienestar material y un acceso a la información sin precedentes históricos, pero también ha levantado una jaula invisible de confort. Nos sentimos muy libres porque el sistema nos permite elegir entre miles de series en catálogo, pedir comida a domicilio en minutos o comprar de manera inmediata. Sin embargo, esa libertad es de consumo, no de pensamiento.

Asimismo, la comodidad actúa como un anestésico social perfecto. Cuando todas las necesidades superficiales están cubiertas de manera tan placentera y eficiente, la disidencia, el cuestionamiento de las estructuras de poder o la simple pausa para la reflexión crítica empiezan a percibirse como algo incómodo, innecesario o directamente irrazonable.

En esta frase Marcuse nos recuerda, más vigente que nunca, que el verdadero progreso técnico no debería medir la calidad de una civilización por lo dóciles y entretenidos que están sus ciudadanos, sino por su capacidad real para ser dueños de su propio destino.

¿Vivimos hoy en la jaula de confort que predijo Marcuse? ¿Crees que la tecnología actual nos hace más libres? ¿O piensas que las redes y la comodidad nos han anestesiado el sentido crítico? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios y abramos el debate! ¡Te leemos!

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