Nunca pienses que una guerra… no es un crimen | Ernest Hemingway

Nunca pienses que una guerra | Ernest Hemingway

«Nunca pienses que una guerra, por necesaria o justificada que parezca, no es un crimen.»

Ernest Hemingway

(Oak Park, Illinois, Estados Unidos, 21 de julio de 1899 – Ketchum, Idaho, Estados Unidos, 2 de julio de 1961)

Escritor y periodista.

Premio Nobel de Literatura 1954

Nunca pienses que una guerra | Ernest Hemingway

Ernest Miller Hemingway es uno de los escritores estadounidenses más reconocidos de la historia. Y un hombre cuya vida aventurera y llena de excesos incidió de forma profunda en su producción literaria y periodística.

Así, participó en la Primera Guerra Mundial como conductor de ambulancias en el frente italiano. Y lo refleja en su novela ‘Adios a las armas’. Más tarde se mudó a París en aquellos ‘alegres años 20’. Y allí conoció a los grandes intelectuales, pintores, escultores y literatos de la ‘generación perdida’. Como Pablo Picasso, Gertrude Stein, James, Joyce, Ezra Pound, John Dos Passos, William Faulkner, John Steinbeck, Francis Scott Fitzgerald, Henry Miller, Jean Cocteau, Man Ray, Kiki de Montparnasse o Sylvia Beach. Y aquella época la refleja en ‘París era una fiesta’.

También, en esos años, visita España y conoce los Sanfermines en Pamplona. Así nacerá ‘Fiesta’. Asimismo participa como corresponsal en la Guerra Civil Española. Y lo reflejará en ‘Por quién doblan las campanas’.

Después participó en la Segunda Guerra Mundial. Primero vigilando, desde Cuba, los submarinos alemanes en las costas caribeñas. Lo reflejará en su nóvela póstuma ‘Islas en el Golfo’. Mas tarde, en 1941, viajó a China. Tal vez para recopilar información para el Gobierno estadounidense. Y, luego, de vuelta en Europa, estuvo en el desembarco de Normandía y en la liberación de París. En la capital francesa se reencontró con su vieja amiga Sylvia Beach, propietaria de la librería Shakespeare and Company. Y de nuevo refleja sus experiencias en la novela ‘Al otro lado del río y entre los árboles‘.

De regreso a Cuba, entre los vapores de daiquiris ‘Floridita’, publicó su última obra de ficción y, tal vez, la más famosa: ‘El viejo y el mar’. Y después, junto a su joven 4ª esposa, se fue de safari a África, donde, de nuevo, estuvo a punto de morir. Esta relación le inspiró la novela ‘El jardín del Edén’, publicada muchos años después de su muerte. Asimismo, en 1999, su hijo Patrick publicó ‘Al romper el Alba’, a partir de un manuscrito de su padre sobre aquella experiencia africana

Tras la revolución castrista dejó Cuba y se mudó a Idaho en los Estados Unidos. Allí se suicidó en 1961.

Hoy le recordamos en su 120 aniversario con la frase ‘Nunca pienses que una guerra … no es un crimen’. Y, a tenor de su biografía, parece que sabía de lo que hablaba.




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