La ciudad de Madrid se convierte en el escenario de una experiencia que trasciende la danza convencional. Los días 20 y 21 de febrero, la sala Cuarta Pared presenta ‘La culpa’, una pieza de Elena Puchol que invita al espectador a observar esta emoción sin juicios, sumergiéndose en una estética cercana a la parálisis del sueño.
‘La culpa’ no pretende ser explicada, sino experimentada. Una experiencia intuitiva y compartida. Así, a través de un lenguaje que mezcla el cuerpo, la imagen y la emoción, la propuesta traslada al público a un mundo de disociación donde lo pictórico cobra vida. Es una invitación abierta a conectar con lo intuitivo, sin necesidad de códigos previos o interpretaciones cerradas.
Con concepto, dirección, texto y coreografía de Elena Puchol Sola y música original de David Eusse, ‘La culpa’ está interpretada por Olivia Grassot, Júlia Estalella y Carla Gleze.
La culpa: un viaje sensorial a través de la danza y el surrealismo
La coreógrafa Elena Puchol presenta en la Cuarta Pared una pieza que huye de las lecturas racionales para sumergir al espectador en un universo onírico. A través de una estética que evoca la parálisis del sueño y el surrealismo pictórico, ‘La culpa’ se presenta como una invitación a observar nuestras sombras. Sin juicio y desde la intuición.
Los puntos clave de la representación de esta pieza teatral son los siguientes:
- Estética surrealista: una puesta en escena que juega con la sensación de la parálisis del sueño y lo onírico.
- Emoción compartida: un espacio para observar la oscuridad de la culpa desde un lugar nuevo y colectivo.
- Diálogo directo: tras la función del viernes 20 de febrero, se realizará un encuentro con el público para compartir impresiones sobre la pieza.
Las funciones comenzarán a las 20:30 horas en la icónica sala de la calle de Ercilla (Arganzuela), con una duración aproximada de 60 minutos. Esta propuesta refuerza la identidad de Madrid como un espacio de vanguardia donde el arte sirve para explorar las facetas más profundas de la condición humana.
La culpa es una emoción que todos compartimos pero pocos nos atrevemos a mirar de frente. ¿Crees que el arte es el mejor vehículo para purgar estos sentimientos o prefieres las propuestas más luminosas? Cuéntanos tu experiencia tras el paso por la sala.




