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Saber lo que es justo y no hacerlo | Confucio

Saber lo que es justo y no hacerlo | Confucio

El núcleo de las enseñanzas del filósofo chino, recogidas por sus discípulos en el libro conocido como 'Las Analectas', es la ética y el humanismo

«Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías».

Confucio

(28 de septiembre de 551 a. C., [Qufu, Estado de Lu —hoy República Popular de China—] – 11 de abril de 479 a. C. [Ibidem])

Filósofo, funcionario, educador, escritor y político

Vida y carrera temprana de Confucio 

El nombre real de Confucio era Kong Qiu y su título honorífico fue Kong Fuzi (‘Maestro Kong’). Nacido en el estado de Lu, en la actual provincia de Shandong (República Popular China), durante el turbulento Período de Primaveras y Otoños. Y provenía de una familia noble venida a menos.

Sin embargo, la pobreza de su juventud no mermó su gran voluntad por el estudio. Se cuenta que, autodidacta en gran medida, desarrolló un profundo conocimiento y amor por la tradición y los rituales de la antigua Dinastía Zhou.

Alternó su vida entre el ejercicio de la docencia y el servicio como funcionario en su estado natal. Además, se propuso restaurar el orden y la moralidad en una época de fragmentación política y conflictos sociales. Ya que estaba convencido de que la clave residía en el retorno a las virtudes ancestrales y el buen gobierno.

A pesar de su vocación de servicio público, sus ideas sobre la justicia, la rectitud y la armonía social a menudo fueron ignoradas por los gobernantes. Decepcionado por la falta de receptividad de los líderes ante sus consejos políticos, Confucio dedicó la última parte de su vida a la enseñanza, congregando a su alrededor a miles de discípulos.

Filosofía y legado: el confucianismo

El núcleo de las enseñanzas de Confucio, recogidas por sus discípulos en el libro conocido como ‘Las Analectas’, es la ética y el humanismo. Su filosofía, que luego se convertiría en el confucianismo, no era una religión en el sentido estricto. Ya que era una doctrina moral y social enfocada en el perfeccionamiento del individuo y la consecución de la armonía social a través de las relaciones humanas correctas.

La virtud suprema para Confucio era el ‘Ren’ (benevolencia o humanidad). Y lo manifestaba en la ‘regla de oro’ negativa: «Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas a los demás».

Asimismo, promovió la importancia de las 5 virtudes cardinales:

  1. benevolencia,
  2. rectitud,
  3. decoro,
  4. sabiduría y
  5. lealtad.

Y también el respeto a los rituales, la piedad filial (el respeto a los padres y ancestros) y el concepto del ‘Junzi’ (hombre superior o caballero moral). Además democratizó la educación, abriendo las puertas del conocimiento a estudiantes de cualquier origen social, lo que era un cambio radical en su época.

Tras su muerte, sus ideas fueron perseguidas durante algún tiempo, pero bajo la Dinastía Han se establecieron como la filosofía oficial del estado chino por más de 2 milenios. Y de ese modo influyeron de forma profunda en la cultura, la política y el sistema de exámenes para funcionarios de China y de todo el este de Asia.

Saber lo que es justo y no hacerlo | Confucio

Hoy, en su 2.576 aniversario, recordamos a Confucio en la frase del domingo en Pongamos que Hablo de Madrid | La Revista de Madrid con una significativa cita suya:

«Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías».

(De ‘El gran libro de las frases célebres’. Página 763. Arturo Ortega. Penguin Random House Grupo Editorial. México, 2013. 9786073116312)

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