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El problema no consiste en despreciar la política | Julián Besteiro

El problema no consiste en despreciar la política | Julián Besteiro

Filósofo, político, catedrático y sindicalista, fue una figura clave del socialismo español de principios del siglo XX

«El problema no consiste en despreciar la política, sino en purificar la política».

Julián Besteiro

(Madrid [España], 21 de septiembre de 1870 – Carmona [Sevilla, España], 27 de septiembre de 1940)

Filósofo, profesor de instituto, catedrático de universidad, sindicalista y político socialista

El problema no consiste en despreciar la política | Julián Besteiro

Julián Mateo José María Besteiro Fernández, político, catedrático y sindicalista, fue una figura clave del socialismo español de principios del siglo XX. Nació en Madrid el 21 de septiembre de 1870 y su formación académica estuvo influenciada de forma profunda por la Institución Libre de Enseñanza, a la que se unió a los 9 años. Así como por su mentor y fundador de la misma, Francisco Giner de los Ríos.

Durante lo largo de su vida, Julián Besteiro se dedicó a la docencia. Así, tras concluir sus estudios de Filosofía y Letras, primero ejerció de profesor de instituto en Orense y en Toledo. Y después, desde 1912, como catedrático de Lógica  en la Universidad Central de Madrid.

Ese mismo año se afilió al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a la Unión General de Trabajadores (UGT). Aunque su entrada en política se produjo en la Unión Republicana de donde pasó al Partido Radical Republicano. Tras el fallecimiento de Pablo Iglesias en 1925, asumió la presidencia del PSOE y de la UGT.

Asimismo, fue uno de los líderes de la huelga general de 1917, lo que le valió una condena de prisión. Aunque fue liberado tras ser elegido diputado en 1918. A partir de entonces, desempeñó un papel destacado en la vida parlamentaria española.

República, revolución, guerra y muerte

Con el advenimiento de la Segunda República, Julián Besteiro alcanzó una de las cimas de su carrera política al ser elegido presidente de las Cortes Constituyentes. Ocupó este cargo desde julio de 1931 hasta octubre de 1933. Y durante aquel periodo fue una voz de moderación y legalidad, que defendió una visión del socialismo centrada en la evolución y la reforma gradual en lugar de la revolución.

No obstante, ese postura, a menudo en desacuerdo con las tendencias más radicales de su propio partido, lo llevó a un progresivo aislamiento político.

Durante la Guerra Civil española, se mantuvo en Madrid. Y, en las últimas semanas del conflicto, formó parte del Consejo Nacional de Defensa liderado por el coronel Segismundo Casado. Este órgano se opuso al gobierno de Juan Negrín en un intento de negociar una paz que evitara una mayor destrucción. Sin embargo, su esfuerzo fue en vano.

Tras el triunfo de las fuerzas franquistas, se le sometió a un consejo de guerra y fue condenado a cadena perpetua, aunque se rebajó la sentencia a 30 años de prisión. Julián Besteiro falleció en la cárcel de Carmona (Sevilla, Andalucía) el 27 de septiembre de 1940 a causa de una infección.

Su figura se recuerda como la de un intelectual y político con una gran integridad moral, que buscó la vía pacífica y democrática en una de las épocas más convulsas de la historia de España.

Hoy, en su 155 aniversario, recordamos a Julián Besteiro en la frase del domingo en Pongamos que Hablo de Madrid | La Revista de Madrid con la siguiente cita:

«El problema no consiste en despreciar la política, sino en purificar la política».

(En ‘La organización obrera y el socialismo’, Obras completas (Tomo 2), Julián Besteiro y Emilio Lamo de Espinosa, Centro de Estudios Constitucionales, 1983)

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