Las botas nuevas del führer | La perla de Carla 2020 | Manuel del Pino | PqHdM

Las botas nuevas del führer | La Perla de Carla

Carla se despertó sobresaltada. ¡No podía ver tanto Netflix! ¡Qué sueño más raro! Podría llamarle ‘Las botas nuevas del Führer’.

Frau Ravenstrock caminó por el jardín del Berghof y se acercó al Mercedes. Hans Müller se despertó, se puso firme en el asiento, hizo el saludo y gritó ‘¡Heil!’.

¡Qué susto! ─dijo─. ¡Pensé que era el führer!
El führer va a dar un discurso importante -matizó la señorita Ravenstrock-. Necesita unas botas nuevas impecables. Vaya a comprar unas a la zapatería.

En un instante, Hans estaba de vuelta con las botas. A Greta Ravenstrock le bastó echarles una ojeada para manifestar:

Primero hay que untar las botas con grasa de caballo. ¿Hay que explicarle todo, herr Müller? Y pruébeselas usted, para asegurarse.

En tiempo record, Hans trajo grasa de caballo, aceitó las botas y se las probó. Echó a andar por el jardín, resbaló por la grasa y… ‘¡Plooof!’. Cayó a la piscina.

-En las suelas no se pone grasa, mameluco -le soltó Frau Ravenstrock-. Y esas botas aún no brillan. ¿Dónde está el betún?
Ah, pero ¿había que poner betún? ─dijo Hans, secándose como podía.
-Vaya a la tienda del Berghof, traiga betún y déselo a Otto Frank, para que limpie las botas hasta que brillen más que la madre patria. ¡Son para el führer!

Otto, el mayordomo, las limpió en la cocina, pero aplicó demasiado betún. Se mareó con el tufo. Al probarse las botas, iba muy ligero, daba grandes pasos, como el gato con botas del cuento. Y… ‘¡Catacrok!’. Cuando se dio cuenta, ya estaba en el suelo.

Los cordones. ¿Dónde están los cordones? -le preguntó Greta a Hans.
Yo, yo… -masculló Hans-. Uno no puede estar en todo…
Cuando todo esto acabe, se va a enterar. Compre unos cordones y átelos a la perfección, introduzca los dos iguales, sin variar un milímetro. ¡Son para el führer!

Allá que fue Hans a la tienda del Berghof a comprar unos cordones- Los pasó por los agujeros de las botas. Lo repasó cien veces, temiendo por su puesto. Y se las entregó a Greta.

La señorita Ravenstrock llevó las botas a los aposentos de Adolf Hitler. Llamó a la gran puerta. Ante ella apareció el führer en persona.

Mi… mi Führer… Aquí tiene las nuevas botas.

El gran discurso del führer en vivo ante 10.000 personas, radiado para toda la nación, duró menos de lo esperado.

Greta entró con la escoba en la mano en la cocina del Berghof. El mayordomo y el chófer estaban sentados, mirando las musarañas. Hans se levantó, se cuadró ante frau Ravenstrock y le dijo:

¿Qué? ¿A que quedaron muy bien las botas?

Greta sujetó la escoba con las dos manos y bramó:

Anudaste los dos cordones. El führer se la pegó en el pedestal. Se cayó de la tribuna, hizo un ridículo espantoso delante de toda la multitud. ¡Yo te mato! ¡Yo os mato!

Y frau Ravenstrock corrió a escobazos a Otto y a Hans por todo el palacio.

Las botas nuevas del führer | La Perla de Carla 2020

Nueva entrega semanal (‘Las botas nuevas del führer’) de ‘La perla de Carla’. Aunque este relato es un poco distinto a los de la serie humorística y actual de Manuel del Pino para Pongamos que Hablo de Madrid.




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