Placa a los héroes populares del 2 de Mayo de 1808 | Real Casa de Correos | Puerta del Sol | Madrid

La errónea placa a los héroes populares del 2 de Mayo

Placa a los héroes populares del 2 de Mayo de 1808 | Real Casa de Correos | Puerta del Sol | Madrid | Foto Pablo Rentería

En la fachada de la Real Casa de Correos, hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, se encuentra una placa a los héroes populares del 2 de Mayo.

Y, como podemos leer en ella, fue colocada por el Círculo de Bellas Artes en 1908.

Así, cada 2 de mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid, las autoridades madrileñas rinden homenaje a aquellos heróicos vecinos y vecinas colocando en ella una corona de flores en su recuerdo.

El texto completo de la placa a los héroes populares del 2 de Mayo en la Puerta del Sol de Madrid es el siguiente:

«A los

héroes populares

que el 2 de Mayo

de 1808

riñeron

en este mismo lugar

el primer combate

con las tropas

de Napoleón.

El Círculo

de Bellas Artes

1908.»

La errónea placa a los héroes populares del 2 de Mayo

Placa a los héroes populares del 2 de Mayo de 1808 | Palacio Real | Calle de Bailén frente a la plaza de Oriente | Madrid

Sin embargo, aquí no tuvo lugar ‘el primer combate con las tropas’ napoleónicas. Ya que fue a las puertas del Palacio Real donde tuvo lugar el primer enfrentamiento del pueblo madrileño con los invasores galos.

Así nos lo recuerda otra placa a los héroes del 2 de Mayo situada en la calle de Bailén, en la fachada oriental del Palacio Real.

Y también fue costeada por el Círculo de Bellas Artes en 1908.

Esta placa frente a la plaza de Oriente dice así:

«A los héroes populares que

el 2 de Mayo de 1808

iniciaron en este mismo lugar

la protesta y sacrificio contra

las tropas extranjeras

de Napoleón.

El Círculo de Bellas Artes 1908.

Repuesta por el Ayuntamiento de Madrid 1947.»

De manera que una de las 2 placas se equivoca. Y la errónea es la placa a los héroes del 2 de Mayo de la Puerta del Sol.

Primer combate del pueblo madrileño el 2 de mayo de 1808

Dos de mayo ante el Palacio Real | 1832 | José Ribelles (dibujo) y Francisco Jordán (grabado) | Museo de Historia | Madrid | Madrid - España

A primeras horas de la mañana del lunes 2 de mayo de 1808, la infanta María Luisa de Borbón, exreina de Etruria, y el niño infante Francisco de Paula de Borbón suben a los carruajes que les van a conducir a Bayona por orden de Napoleón Bonaparte.

Eran los últimos miembros de la Familia Real  que quedaban en Madrid, excepto el infante don Antonio que saldría hacia Francia el martes 3 de mayo.

Una pequeña multitud se agolpa ante el Palacio Real. La exreina de Etruria ya ha partido. El infante Francisco de Paula sube al último carruaje. Y, entonces, José Blas Molina Soriano, maestro cerrajero, comienza a dar gritos de “¡Traición, traición! ¡Qué nos lo llevan!”. El medio centenar de vecinos que se hallan allí intenta penetrar en el palacio. Además, tras regresar al palacio, el infante se asoma a la ventana para agitar más las turbias aguas de los indignados madrileños.

Para ver qué pasa, Murat manda a Lagrange, uno de sus edecanes, que es asaltado y apresado por la multitud. No obstante, un oficial neerlandés de las Reales Guardias Valonas intenta liberar al edecán galo. Y ambos tienen que ser rescatados por un batallón francés de Granaderos de la Guardia que abrió fuego con 3 piezas de artillería.

Así se produjeron los primeros muertos y heridos de ese heroico 2 de mayo de 1808.

La lucha contra los franceses se extiende

El dos de mayo de 1808 en Madrid o La carga de los mamelucos | 1814 | Francisco de Goya y Lucientes | Museo del Prado (Madrid)

Entonces la noticia de este primer combate corrió por todo Madrid. Y se desató una violenta y espontánea reacción del pueblo contra los franceses. Hasta entonces aliados y desde ese día invasores y enemigos.

De este modo, al grito de “mueran los franceses”, el pueblo madrileño atacó a cuanto ‘gabacho’ encontró por la calle. Y muchos de ellos salvaron sus vidas por los rasgos de generosidad de algunos vecinos que les guardaron en sus casas.

En principio dueños de la calle, los madrileños se organizan en pequeñas partidas. A cuyo mando hay ciudadanos de toda condición, desde académicos hasta sacerdotes. Al intentar tomar las puertas de la villa para impedir la entrada de las tropas imperiales se traban las primeras escaramuzas. Y cuando toman alguna se hacen fuertes en su defensa, como en la Puerta de Toledo donde las manolas de Lavapiés, El Rastro y La Paloma se mantuvieron firmes resistiendo varias cargas de los coraceros galos.

Así que, para llegar a la Puerta del Sol, los mamelucos que pintó Francisco de Goya en su famoso cuadro tuvieron que enfrentarse antes a los madrileños y madrileñas que defendieron las puertas.

Contraataque francés y defensa de la Puerta del Sol

Madrid 2 de mayo de 1808 | Primera década siglo XXI | Justo Jimeno Bazaga | Colección particular | España

La respuesta de Joaquín-Napoleón Murat, gran duque de Berg, mariscal de Francia y futuro rey de Nápoles, no se hace esperar. Y cerca de 30.000 franceses avanzan hacía Madrid desde sus acuartelamientos en los alrededores de la Villa y Corte para confluir en el centro de la ciudad.

Así:

  • Desde el Real Sitio del Retiro llegan 3.000 jinetes por la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo.
  • De la Casa de Campo avanzan 4.000 infantes por la calle de Segovia.
  • Desde los Carabancheles cabalgan 2.000 coraceros por la calle de Toledo.
  • Desde el Real Sitio del Pardo entran 4.000 infantes a través de la Puerta de San Vicente.
  • Del convento de las Batuecas, en el antiguo camino de San Bernardino, hoy calle de Isaac Peral, avanzan en 2 columnas otros 6.000 infantes imperiales…

Sin embargo, el ejército español permanece encerrado en sus cuarteles, cumpliendo las órdenes de no intervenir dictadas por Francisco Xavier de Negrete y Adorno, nombrado por Manuel Godoy capitán general de Castilla la Nueva con sede en Madrid.

De este modo, la Puerta del Sol y sus alrededores se convierten en escenarios gloriosos de los terribles combates que se suceden a lo largo de la mañana. Y que de forma magistral retrataron Francisco de Goya y otros artistas de la época (Ver ‘Galería de imágenes del 2 de mayo de 1808’).

Un día glorioso, aquel en el cual el mejor ejército de la época, encuadrado en sus unidades, al mando de sus preparados oficiales y bien armado y pertrechado, se enfrentó a los madrileños y a las madrileñas, desprovistos de armas, pertrechados con lo que tenían a mano, sin oficiales experimentados y solo impulsados por una indignación exultante.

¡Honor y gloria a los héroes y heroínas populares madrileños del 2 de mayo de 1808!




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